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Sinestesia: Definición

sinestesico

La vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto son las vías de comunicación que tenemos con el planeta. Los sentidos son la forma de saber lo que sucede en el exterior, de gozar las cosas que nos agradan y de separarnos de las que nos enfadan o bien suponen un riesgo para nosotros. De esta forma, el olfato nos puede señalarse que el alimento está ya lista o bien que algo se está quemando; al paso que la vista nos deja gozar de un cuadro y, asimismo nos previene de que una pelota viene volando en nuestra dirección.

Cada sentido tiene un órgano sensorial primordial, que se hace cargo de percibir ciertos estímulos, del medio interno y externo, y de trasmitirlos al cerebro, que los “traduce” para componer la información sobre el ambiente y actuar conforme con exactamente la misma.

Los órganos sensoriales de la vista son los ojos, encargados de captar estímulos luminosos (luz)
Los órganos sensoriales del oído son (de hecho), los oídos, encargados de captar estímulos sonoros (sonidos)
El órgano sensorial del olfato es la nariz, y se hace cargo de captar estímulos olfativos (olores)
El órgano sensorial del gusto es la lengua, y se hace cargo de captar estímulos gustativos (sabores)
El órgano sensorial del tacto es la piel, y se hace cargo de captar estímulos táctiles (temperatura, texturas, presión y contacto)
¿Qué es la sinestesia?, ¿Por qué razón se genera? Cuando las áreas cerebrales encargadas de procesar o bien traducir ciertos estímulos sensoriales reciben “interferencias” de otras áreas lindantes del cerebro, pueden procesar al unísono diferentes informaciones sensoriales.

Ciertos estudiosos mantienen que dichas interferencias ocurren debido a fallos en la conexión de los nervios entre las diferentes áreas, que se generan cuando el cerebro se desarrolla dentro del útero. La sinestesia asimismo puede aparecer a causa de un accidente que genere daños cerebrales. Puede ser un síntoma de autismo, de epilepsia y, en ocasiones, estar provocada por el consumo de ciertas drogas.

Todos somos sinestésicos… en algún instante

Diferentes estudios prueban que todos y cada uno de los bebés de 4 meses o bien menos son sinestésicos. La razón de esto es que, en estos primeros meses, las áreas cerebrales todavía no han completado su especialización ante estímulos sensoriales. A consecuencia de ello, las conexiones de las sinapsis de diferentes áreas continúan unidas. Esta es la razón de que los bebés reaccionen de forma similar ante estímulos diferentes, como una música o bien una sucesión de luces de colores. Transcurrido el tiempo, estas conexiones sinápticas se marchan especializando para atender a la información de un solo órgano sensorial. No obstante, en las personas sinestésicas, esta “evolución” neuronal no se completa adecuadamente y, como consecuencia, ciertos (o bien muchos) links que asocian diferentes géneros de estímulos, continúan íntegros.

Peculiaridades de la sinestesia

Los estudiosos de este fenómeno aseguran que es complicado establecer los síntomas de la sinestesia. Conforme el neurólogo Richard Cytowic, la percepción sinestésica cumple con las próximas características:

Es involuntaria y automática
Es consistente y genérica
Se sostiene en el tiempo
Afecta emotivamente a quienes la sufren
Los especialistas mantienen, además de esto, que la sinestesia la sufren una de cada 100 personas y que, en su mayor parte, son mujeres. El género de sinestesia más usual es aquella en la que, quienes la presentan, asocian colores a letras y números.

Sinestésicos insignes

Ciertas personas sinestésicas tienen cualidades muy singulares. Pueden presentar una memoria extraordinaria; distinguir sonidos inapreciables o bien recrearse con los colores que se desprenden de una ópera. Si bien esta singular condición puede hacer que muchos sinestésicos se sientan apartados, incomprendidos por el resto del planeta, ciertos de ellos han sido capaces superar esta incomprensión y utilizar esta diferencia como trampolín para su inventiva.

El pintor Vasili Kandisnky, “mezclaba” sonidos y colores y, por tal razón, ubicaba habitualmente signos musicales en sus cuadros.
El músico Billy Joel asegura que “ve” las armonías lentas o bien suaves en colores verdes o bien azules.
El genio del jazz, Duke Elinton, apreciaba diferencias de color en las notas musicales en dependencia de si eran tocadas por una persona o bien otra.
El creador de la novela Lolita (mil novecientos cincuenta y cinco), Vladimir Nabokov, veía colores en los números, lo que le asistía a poner un punto de originalidad en sus obras.
El músico Franz Liszt señalaba a su orquesta que agregara ciertos colores a sus notas.
Diríase que Marilyn Monroe usaba su condición de sinestésica para “componer” sus personajes.